miércoles, 30 de mayo de 2012

¿Es China un gigante con pies de barro?


En los últimos días, una serie de especialistas occidentales y orientales han salido a comentar la probabilidad de que China se vea arrastrada por la actual crisis europea. Si Grecia sale del euro y España sigue deslizándose hacia la debacle de la banca –como parece que va a suceder-, la tasa de crecimiento china podría descender a niveles inferiores a 7%, lo que pondría en riesgo la tan mentada estabilidad social.

A aquellos que en los últimos años hemos seguido el espectacular crecimiento de China nos cuesta creer la posibilidad de una debacle en el Reino Central, pero Stephen Roach, Moody´s, el Observador Económico (经济观察), JP Morgan y Yu Yongding, presidente del Instituto de Economía Mundial de la Academia de Ciencias, tienen sólidos argumentos para justificar su preocupación.

Los últimos indicadores económicos han mostrado un descenso tanto de las exportaciones como de las importaciones chinas. Esto ha generado una disminución del crecimiento del Producto Interno Bruto, que se ubica aún por arriba del 8%, lo que constituye una noticia positiva, ya que según el primer ministro Wen, el país debería crecer un 7,5% anual. Podría considerarse que la situación está bajo control porque China tiene una batería de herramientas para combatir la desestabilización de la economía. Pero su suerte podría depender en último caso de la de Europa, su principal socio comercial.

En Europa ya se da por descontada la salida de Grecia del Euro y la pregunta ahora es cuándo. Las últimas noticias de España son francamente desalentadoras y podrían arrastrar a Italia y luego al resto de la eurozona. Las autoridades chinas sospechan que -tal vez dentro de unos pocos meses- brotará en el país una epidemia de cierre de fábricas y el consiguiente desempleo (China tiene una fuerza laboral de 800 millones de personas y necesita crecer más de un 7% para sostener los 10 millones de personas que se incorporan cada año al mercado laboral). Y están prevenidas. El Observador Económico informa que el Consejo de Estado anunció el 23 de mayo su intención de estimular la economía interna. A tal fin prepara la aprobación rápida de unos 70 proyectos considerados por la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (NDRC), y antes del 5 de junio dará a conocer una serie de desregulaciones para atraer inversión privada. Dentro de la noticia, aparecen una serie de datos negativos sobre la economía nacional con respecto al mes de marzo que justificarían la rápida reacción del gobierno. Algunas de las medidas implican US$10.000 millones para la construcción de viviendas sociales, subsidio a la industria de energías limpias, exenciones impositivas para la pequeña y mediana empresa y subsidio al consumo (televisores, heladeras, etc.). Al final de la nota, Chen Dongqi, de la NDRC, opina que el riesgo de una crisis económica está creciendo y el PIB chino puede caer por debajo del 7% si no se llevan a cabo estas medidas.

El 25 de mayo el Telegraph de Inglaterra subtitulaba que “los temores de que China no pueda cumplir sus metas respecto a los préstamos bancarios por primera vez en siete años, ha aumentado la ansiedad sobre una caída en la economía para el segundo semestre”. Al caer la demanda de préstamos cae la confianza en la economía, en un efecto que se retroalimenta, y esto presiona al Gobierno a lanzar un paquete de ayudas. Justamente Xinhua negaba el pasado martes que el Gobierno estuviera pensando en un masivo estímulo a la economía, como el del 2008. Al mismo tiempo, el Observador Económico difundía las medidas de estímulo anunciadas por el Consejo de Estado. Aunque es cierto que lo anunciado hasta ahora sería inferior a la mitad del dinero lanzado al mercado en 2008, este tipo de contradicciones -que se dan rara vez en China- son una clara muestra de incertidumbre y nerviosismo. Y lo peor de la crisis europea está por venir, por lo que obviamente el monto del paquete de estímulos aumentará considerablemente hacia el segundo semestre.

El director del Instituto de Economía Mundial de la Academia de Ciencias china, Yu Yongding, escribe que Europa no ve la salida al final del túnel y que el presidente de la Comisión Europea admitió que no hay Plan B. A esto Yu advierte que China debe implementar ya un Plan B. Los funcionarios chinos deben quitarse de la cabeza que el país sería inmune a una salida de Grecia del euro. Si esto sucede –lo que ya es casi un hecho- los riesgos para el mercado podrían ser aún mayores que los que siguieron a la caída de Lehman Brothers en 2008. Según Yu, los decepcionantes datos sobre crecimiento del primer cuatrimestre ha hecho pensar dos veces a los inversionistas extranjeros sobre la conveniencia de de dejar su dinero en China. Yu recomienda a China trabajar junto con la Unión Europea y el FMI para ayudar financieramente a Europa. Cree que el plan de austeridad, sin políticas de incentivo al crecimiento, es un camino sin salida para la eurozona.

Stephen Roach, ex jefe de Morgan Stanley Asia, comenta que Asia salió bien parada de la crisis estadounidense de 2008, pero esta vez los lazos financieros y comerciales del lejano oriente con Europa ponen a China y sus vecinos en una posición sumamente vulnerable. Según Roach, el Banco de Desarrollo de Asia estima que Europa aporta el 9% del crédito asiático. Y en 2010 el 20% de las exportaciones chinas fueron a Europa. De aquí es fácil de deducir que una profundización de la crisis europea provocaría un aumento dramático del desempleo en China.

A esta situación de zozobra económica se suma la incertidumbre política. El caso Bo Xilai –que el Partido absurdamente pretende seguir calificando como un caso policial- sigue haciendo temblar al Politburó que se prepara para el cambio de gobierno de los próximos meses. China logró un gran triunfo el año pasado al controlar el crecimiento de la inflación, sin embargo aún debe enfrentar grandes riesgos económicos como el de la burbuja inmobiliaria y las deudas provinciales y de las grandes corporaciones que salieron a conquistar el mercado mundial a partir de los planes de estímulos lanzados en 2008. Los riesgos sociales tampoco son como para subestimar. La población está cada vez más harta de la prepotencia de los jefes locales y la gran vida que se dan los jerarcas del Partido, mientras el aumento del precio de la gasolina y de los alimentos destruye cada vez más el poder real del salario.

El Gobierno tiene claro que para mantener la estabilidad sólo hace falta tener el mercado en movimiento. Tiene inmensas reservas monetarias que le permiten ir dosificando el combustible cuando la velocidad empieza a bajar. Pero si el 20% de las exportaciones van a Europa y Europa se derrumba, nadie sabe qué puede pasar.

Y nadie querrá pensar qué va a pasar con las economías de regiones como África y América del Sur si los peores pronósticos se cumplen.

viernes, 18 de mayo de 2012

China reconstruye la Gran Colombia

Comenzar las negociaciones respecto al oleoducto que atravesará Colombia y llevará 600 mil barriles diarios de petróleo venezolano a China, fue el principal objetivo del
reciente viaje del Presidente colombiano Juan Manuel Santos a Beijing.

Esta obra, que requeriría un presupuesto de US$ 8.000 millones, que serían financiados
por China y estaría concluida en 2018, ya fue discutida en meses anteriores entre
PDVSA y Ecopetrol. La extensión del tubo sería de unos 800 kilómetros en cada
país y lo remarcable es que hace tan sólo tres años las relaciones entre Venezuela y
Colombia se encontraban en el peor momento histórico debido al apoyo indisimulado
del Presidente Chávez a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Tanto Venezuela como Ecuador y Panamá fueron parte de una misma nación entre
18020 y 1830. La Gran Colombia fue el proyecto de Francisco Miranda, un caraqueño
héroe de la Independencia de Francia y cuyo nombre figura en el Arco de Triunfo de
París. Miranda, con apoyo inglés regresó a Sudamérica para terminar con el dominio de
la monarquía española y formar una sola nación. Su proyecto, apadrinado por Simón
Bolívar (a quien Carlos Marx acusó desde Londres de complicidad con la corona
británica), no pudo ser concretado. Sólo se llegó a unir a la Gran Colombia por una
década, antes de que Miranda fuera apresado y Bolívar destituido.

Venezuela y Ecuador crecieron como naciones independientes y luego Estados
Unidos inventó Panamá para quedarse con el Canal. Ahora el apetito de China por
energía y recursos naturales, podría revivir este viejo sueño bolivariano, aunque
tal como sospechaba Marx con respecto a Inglaterra dos siglos atrás, serviría ahora
principalmente a los intereses de China. Aunque como efecto secundario significa
recomponer las relaciones entre los países hermanos de Venezuela y Colombia,
seriamente dañadas durante la anterior administración de Álvaro Uribe, quien entre
las principales tareas de gobierno tuvo la lucha contra las FARC, el movimiento
guerrillero más antiguo y poderoso del continente, con fuertes lazos con el narcotráfico.
Irónicamente, la familia Uribe fue la responsable de financiar los ilegales grupos
paramilitares que combatían a la guerrilla y se financiaban también gracias al
narcotráfico.

Así como la Refinería del Pacífico, un proyecto común entre Ecuador y Venezuela, el
oleoducto serviría para ahorrar miles de kilómetros en el viaje que recorre el petróleo
venezolano hacia China. En este caso sería la China National Petroleum Corp (CNPC)
la encargada tanto de gestionar el oleoducto como la exploración y explotación de una
serie de campos en Colombia, según anunció Mauricio Cárdenas, el ministro de Minas
y Energía de Colombia. En el caso del oleoducto, el financiamiento vendría a través del
Banco de Desarrollo de China

El sabotaje a los oleoductos ha sido históricamente una de las actividades preferidas por
las FARC, que tiene a cinco chinos de una empresa petrolera secuestrados desde hace
más de un año. Así que el gobierno chino se va a ver cada vez más comprometido en la
lucha contra el ilegal grupo militar marxista leninista colombiano.

jueves, 10 de mayo de 2012

China financiará la Refinería del Pacífico


Se instalará en Manta, el puerto ecuatoriano que representa la menor distancia entre América del Sur y China. Es un proyecto conjunto de los gobiernos de Ecuador y Venezuela -los dos principales exportadores de petróleo de Sudamérica- con los que se busca refinar 300.000 barriles diarios (la refinería más grande de Petrobras destila 360.000). El ministro de Sectores Estratégicos de Ecuador, Jorge Glass, anunció a su regreso de Beijing, que el Banco Industrial y Comercial de China está “enormemente interesado” en financiarlo

La Refinería del Pacífico requiere una inversión de casi 13.000 millones de dólares y los dos países socios pretendían financiar un 30 % del proyecto, pero como tanto Petroecuador como PDVSA hace años que dependen del financiamiento chino, el Banco Industrial y Comercial estaría dispuesto a financiarlo en su totalidad. Aunque el líder regional, Brasil, anunció que no quiere que lo dejen afuera de este gran negocio.

El estudio de factibilidad ya consumió 400 millones de dólares. Y la remoción de tierra de las 500 hectáreas del complejo, que comenzaría en los próximos días, requiere una inversión de más de 300 millones. El proyecto genera algunas dudas, debido –entre otras cosas- a la poca transparencia de la que hacen gala las administraciones de Ecuador y Venezuela.

Ecuador exporta unos 200.000 barriles diarios y según las reservas probadas, dejaría de exportar petróleo en 28 años, por lo tanto se entiende que para que sea redituable la inversión en la Refinería del Pacífico se va a refinar petróleo venezolano. PDVSA tiene actualmente varios proyectos conjuntos de construcción de refinerías: uno en Cuba, con financiamiento chino garantizado con petróleo venezolano; otro en Nicaragua, que fue anunciado en el 2007 y sería terminada en 2013, pero fue nuevamente anunciado en el 2011 y se concluiría en el 2016; otro en Brasil donde hace pocos días el gobierno de Dilma debió darle un ultimatum al de Venezuela, debido a que vencía el plazo para hacer efectiva su parte de la inversión (y una vez más el gobierno de Chávez debió recurrir a dinero chino); y otros tres en China, donde el pasado abril se puso la piedra fundamental de la refinería que se construirá en Guangzhou.

Una de las dudas que surgen en Ecuador tiene que ver con la reserva natural de Yasuní, que guarda una de las biodiversidades más importantes del planeta, donde existen reservas probadas de petróleo pesado por 940 millones de barriles. Además, la región contiene dos poblaciones indígenas que viven en aislamiento voluntario. En 2007, antes de que estimulado por capitales provenientes de Beijing comenzara su política desarrollista, el Presidente Correa anunció en la ONU un ambicioso plan ecológico que consistía en que la comunidad internacional aportara –en un plazo de doce años y mediante un fideicomiso- 3.600 millones de dólares (la mitad de las ganancias que Ecuador obtendría por la explotación del petróleo de Yasuní). A cambio el Estado ecuatoriano se comprometería a mantener intacta la reserva natural.

Si bien la ONU aportó este año US$ 55 millones y también se han recibido aportes de España e Italia, aún se desconoce si se logró llegar a los 100 millones requeridos para el 2011.  Algunos analistas sostienen que Ecuador se verá en la necesidad de recurrir al petróleo de Yasuní. A menos, claro está, que Beijing se convierta en un aportante de peso. En ese caso, China lograría instalarse como un importante protector de la naturaleza en América del Sur y contrarrestar las críticas que recibe tanto en Ecuador como en otros países de la región por sus políticas depredatorias de los recursos naturales.

lunes, 7 de mayo de 2012

El aporte de la prostitución al crecimiento de China



“Aquí estaba. Sospechoso de un asesinato.
Acababa de soltar a unas cuantas prostitutas –un grupo de chicas que recogimos de nightclubs. Como subcapitán era mi trabajo mantener las calles limpias, pero no preví las consecuencias y muchos se vieron perjudicados. Sin la industria del sexo el negocio del entretenimiento recibió un duro golpe; y si sufre la industria del entretenimiento son malas noticias para los hoteles; con hoteles medio vacíos poca gente sale de noche y los taxistas tienen menos pasajeros y giran alrededor como fantasmas enojados golpeando sus volantes e insultando a las autoridades. Toda la ciudad se alborotó. Los policías de tránsito no podían hacer multas; el ministro de industria y comercio no percibía sus honorarios; al ente recaudador no le pagaban los impuestos. Los beneficios económicos se derrumbaban, los jefes estaban muy enojados. “

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Este es un párrafo de “Amo a mi madre”, la última novela de Chen Xiwo, uno de los escritores chinos más interesantes de la actualidad. Publicada en Taiwán y Hong Kong, “Amo a mi madre” está prohibida en el resto de China, donde sí fueron publicadas algunas de las obras anteriores de Chen, un prestigioso profesor universitario. Reproducimos a continuación una conferencia de Chen sobre la censura en el Club de Corresponsales Extranjeros de Hong Kong.





Mi padre sobrevivió a la Revolución Cultural (1966/1976). No fue un rebelde revolucionario. Pertenecía a la “camarilla que protegía al emperador”. Esto no significa que protegía a Mao Zedong, sino a los líderes que estaban en el poder en ese momento (el Presidente Liu Shaoqi, líder revolucionario moderado, fue encarcelado por Mao y murió en su celda unos meses más tarde), esto significa que él defendía el status quo. La fracción rebelde lo persiguió sin descanso. Vi muy poco a mi padre en esa época.

 No era de ninguna manera un conservador, aunque decidió no estar del lado de los rebeldes. Se encontró en la más cruel de las dinastías de la historia china, aquella en la cual no tenías la libertad de ignorar la política. Habiendo vivido en la era en que cualquier elección sería finalmente equivocada, mi padre aún hoy vive con miedo. Por suerte, hoy en día una persona puede evitar la política y sobrevivir. La primera vez que mi padre vio mis trabajos publicados se asustó tanto que no conseguía dormir. Unos años antes, me dijo, yo hubiera sido etiquetado de derechista contrarrevolucionario. Pero los derechistas de los años 50 nunca fueron contrarrevolucionarios. Apoyaron fervientemente al partido y querían lo mejor para éste.

A sus ojos, lo que estoy haciendo es incomprensible. Él se oponía a que yo escribiera y de hecho por muchos años no fui capaz de publicar nada. Empecé a escribir en los 80 pero era incapaz de hacerlo en el estilo “cantar alabanzas y ensalzar la virtud” que el gobierno deseaba. El requerimiento era que aún cuando apareciera un mal funcionario, no podía tratarse de un jefe sino sólo de un subalterno. Y, por supuesto, tendría un final feliz. Una vez me pidieron reescribir una historia y me negué. Por veinte años casi no pude publicar. Cuando me publicaban, era siempre después de cambios y cortes. Al día de hoy, todos mis trabajos han sido alterados. Algunos igual fueron prohibidos y cuatro de mis libros siguen prohibidos.

Mis editores también están nerviosos. Una vez le pregunté al editor de una revista literaria ¿existe alguna reglamentación que determine qué puede y no puede ser escrito? Su respuesta fue que “a veces existe, pero la mayoría de las veces no”. Los editores tienen que ejercitar su propio juicio. Primero hacen una revisión interna y después de la publicación le toca el turno a los censores –sí, China tiene censores. Para evitar problemas, los editores hacen una revisión muy exhaustiva. Es una poderosa amenaza invisible.

Frecuentemente mi blog es extirpado. Supongo que existe un filtro para “palabras sensibles”. Le digo a mi editor on-line: sólo dime cuáles son las palabras sensibles y yo las evito. Él me responde que además del filtro, para gente como yo hay personas especialmente designadas para revisar todo el artículo. Y pueden cortarlo aunque no contenga palabras sensibles. El presidente de la Asociación de Escritores Chinos, Tie Ning, proclama al mundo que China no tiene un sistema de censura. Entonces ¿cómo es que ocurren estas cosas?

Mi experiencia de 2007 es otra cachetada en la cara al presidente de la Asociación de Escritores. El Libro de las Ofensas fue publicado ese año en Taiwán. Las copias que me enviaron fueron retenidas por la aduana. El argumento fue que el libro contenía lo que se conoce ahora en inglés como I Love My Mum. Yo protesté e inicié un juicio.

Déjenme volver a mi padre. Cuando se enteró pensó que yo me había vuelto loco. Innumerables libros han sido prohibidos desde 1949, incluso Irritación, mi novela de 2006. Fueron pocos los que pusieron objeciones, incluyéndome a mí. Nunca hubo discusiones y puedes considerarte feliz de no haber sido exterminado. Y entonces vengo yo a iniciar un juicio. Todos pensaron que me estaba buscando problemas. 

Los funcionarios que prohibieron mi libro no entendían qué me proponía. Un oficial de aduana me gritó: “no juegues con tu suerte. Somos considerados contigo porque eres escritor y profesor universitario”. Un supervisor jefe me dijo: “esta es la manera en que hacemos las cosas. No te pongas pesado, es inútil”. Le contesté: “el que siempre hayan hecho las cosas así no significa que estén bien hechas. Así que es inútil, veremos a ver qué pasa”. 

Ellos dicen esas cosas porque realmente pueden prevenirme de tomar acciones. Por ejemplo, el departamento de propaganda del partido instruyó a los medios no reportar mi caso. Además, la corte decidió que el caso envolvía secretos de Estado por lo que no se permitió el acceso al público ni a las cámaras. En la audiencia le pregunté a la gente de Aduana por qué habían confiscado mi libro, nunca me lo habían dicho. Me pareció que el juzgado era un lugar propicio para que analizáramos los hechos. Me respondieron: “Ese es un secreto de Estado que no podemos revelarte”. “Se lo diremos a los jueces”. Entonces le pregunté a los jueces: ¿por qué ellos confiscaron mi libro? Me respondieron: “es un secreto de Estado, no podemos decírtelo. Eso significaba que la etapa de las pruebas llegaba hasta ahí. Entonces dije: Si es un secreto de Estado, como ustedes claman; de acuerdo a la Ley de Secretos de Estado debe haber una clasificación del nivel del secreto, el rango y el vencimiento en la imposibilidad de ser informado sobre estos temas. Nadie fue capaz de responderme, Pero aún así se decidió que perdí mi caso. Apelé a un tribunal superior sin resultado. Me sentí como si me hubieran matado. Escribí al Congreso Nacional del Pueblo y no recibí respuesta.

Si la gente que está en el poder es toda así, podrían haber rechazado mi presentación de una vez. Lo extraño es que la aceptaron. Obviamente son dictadores que quieren enmascararse con la Ley. En China constantemente los oímos hablar sobre el estado de derecho. El haberme permitido recurrir a procedimientos legales era obviamente una puesta en escena. ¿Por qué insistían en esta farsa?

Es interesante que aunque no me revelaron la razón de la prohibición, el caso fue resuelto. “Se trata de un secreto de Estado”. Pero ¿quién decidió que se trataba de un secreto de Estado? No me dirían qué brazo del gobierno lo había decretado, sólo que fueron las “autoridades relevantes”, las cuales a su vez eran también secreto de Estado. Luego averigüé por medio de discretas intrigas, que la autoridad relevante es la más secreta de todas. Me informaron que los que hicieron la Ley de Secretos de Estado ordenaron a la Aduana no revelar sus identidades. Los funcionarios de Aduana también se quejaban de injusticia. Subieron al estrado amordazados.

Podemos ver que aunque estamos tratando con una dictadura, ésta se ha vuelto frágil. El mundo está sufriendo cambios sorprendentes –ve con la corriente y prospera, ve en contra y quémate- y China no puede ser la excepción. Los líderes chinos saben esto y por eso la autoridad relevante tiene miedo de dar la cara.

Así que el tribunal se prestó a la farsa, y el departamento de propaganda prohibió a los medios reportar el caso. Y la agencia responsable por prohibir libros no se atreve a rebelar la razón de la prohibición. En realidad, algo dijeron. Inicialmente hablaron del contenido sexual. Pero ¿es esa una razón para prohibir un libro? Todo el mundo sabe que China es actualmente el país sexualmente más abierto del mundo. El sexo está en todas partes y las publicaciones con contenido sexual son legales y se venden sin restricciones. Cada tanto el gobierno lanza una campaña contra la pornografía y las publicaciones ilegales. Pornografía es el pretexto, el objetivo son las publicaciones ilegales. Estas publicaciones ilegales están invariablemente relacionadas con la política y los libros prohibidos contienen ideas disidentes. La campaña contra la pornografía se ha convertido en una herramienta para oprimir disidentes.

En realidad, lo que más les ha molestado de Amo a mi madre es la parte en la que se dice que la prostitución es la fuerza motora en algunas economías locales. Esto es como decir que el modelo chino es, muchas veces, una economía de prostitución. Todo lo que necesitas es dinero. Desde lo más bajo a lo más alto, repleto de corruptos.

Las autoridades alientan esta situación; la gente está preocupada por el dinero y no tiene que pensar en la justicia social. Esta es la “sociedad armoniosa” que tanto clama el gobierno. Pero si la corrupción atenta contra su dominio, esto no puede ser tolerado, y entonces se ven obligados a mentir con la excusa de los secretos de Estado.

Durante el juicio, el oficial de Aduana que confiscó mi libro me sonreía. Incluso al final intentó saludarme. Me hizo recordar algo que recién había pasado: tres internautas que se habían quejado de otro fueron acusados de calumniar. En la audiencia, el tribunal fue colmado por oficiales por lo que el público no pudo acceder. Los oficiales sonreían al público que se mantenía a las puertas del juzgado. Decían subrepticiamente: “entiéndanos, estamos defendiendo nuestros trabajos, no tenemos opción”.

Hoy en día en China nadie está dispuesto a arruinar su reputación personal defendiendo al sistema y todo el mundo está harto de él. De hecho los funcionarios se quejan más que los ciudadanos comunes. Activamente declaran que ellos no son responsables sino víctimas. Tienen la esperanza de que llegue el día en que se les permitirá aclarar que fueron forzados a hacer cosas en contra de su voluntad y poder evadir responsabilidad legal. Pero no pueden evadirla. En mi caso, si yo hubiera tenido alguien con influencias o dinero para pagar coimas, hubieran sido más indulgentes conmigo. En realidad no están preocupados en sutilezas legales. Se cagan en la ley y las reglas. Sólo consideran sus propios intereses.

No puedo jugar ese juego porque no tengo conexiones ni dinero y además no quiero jugarlo. Entonces ellos me tratan según la ley. Pueden abandonar principios por sus propios intereses, pero no abandonar sus intereses por la justicia o el progreso social. Así que son culpables. Incluso en los más altos niveles nadie se hace cargo del sistema; ni hablar de lo que hicieron nuestros líderes en el pasado. Por ejemplo, nadie se atreve a tocar el tema del 4 de junio (la masacre de Tiananmen). Como nuestros líderes no quieren enredarse en cosas pasadas, es necesaria la presión pública. Desafortunadamente no es el momento, sólo se evade la responsabilidad.

La fuerza que nos guíe debiera ser la de los intelectuales, incluyendo a los escritores. Pero ¿cuál es la situación de los intelectuales y los escritores? Cuando Liu Xiaobo fue sentenciado, Cui Weiping hizo una encuesta telefónica entre intelectuales y la respuesta de muchos escritores fue vergonzosa. Muchos escritores han sufrido la censura. Cuando mi Libro de las Ofensas fue prohibido, y protesté contra la censura, una revista de Pekín les preguntó a varios escritores su opinión. Excepto Yan Lianke, nadie fue capaz de decir nada. ¿Son inocentes o culpables?

No somos incapaces, simplemente no actuamos. La resistencia influiría en las autoridades. Pero si no luchas, las autoridades no harán ningún cambio. No podemos esperar por ellos, debemos pelear por nuestros derechos. Está claro que el movimiento de derechos humanos está empujando al gobierno. Aunque no puedo ser optimista y no puedo garantizar que puedo mantenerme lejos de la cárcel. Pero si me encarcelan, los tiempos han cambiado. Es el momento de dar y tomar.

Por supuesto, este nuevo juego tiene sus reglas. Las reglas son el sistema legal. Soy conciente de que la gente que maneja la ley es buena en sus trucos. Cuando nosotros usemos la ley, recurrirán a la provocación. Y si respondemos a las provocaciones recurrirán a acciones legales. Pero si usamos la ley tendrán que dar la cara ante la opinión pública. Y si la gente está observando, los que dictaminan la ley no podrán ser totalmente inescrupulosos por miedo a la opinión pública. China está en una situación explosiva y el gobierno está preocupado.

He oído que ellos ya se arrepienten. Lamentan haber confiscado mi paquete de libros. A un estudiante de la Universidad de Chicago que entrevistó a la gente de Aduana, le dijeron que si el paquete hubiera llegado a la universidad probablemente habría pasado sin problemas. Ellos parecen no haber olvidado mi nombre porque un poco después, las pruebas francesas de mi libro Irritación me llegaron sin haber sido tocadas. Este es el poder de la opinión pública. Y este poder está también en sus manos.

martes, 1 de mayo de 2012

China y Estados Unidos quieren repartirse el mundo


Como en los no tan remotos tiempos de la guerra fría, China y Estados Unidos se encaminan hacia un acuerdo en el que la gran potencia emergente aceptaría la supremacía de Estados Unidos en Latinoamérica, a cambio de que el gran imperio occidental acepte la supremacía de China en el Mar del Sur. Esto es lo que sugiere Evan Ellis en el último paper, titulado The United States, Latin America and China: a triangular relationship y difundido por el Grupo de Trabajo sobre China y Latinoamérica del Diálogo Interamericano

Ellis es profesor de la Universidad de Defensa Nacional de Estados Unidos, y documenta para el Departamento de Estado la avanzada China en Latinoamérica. El Diálogo Interamericano, del cual Ellis es miembro, es un organismo creado en Washington para discutir asuntos relacionados con la política y la economía de toda América. Es presidida por Michel Shifter, un hombre de la Fundación Ford, y cuenta entre sus miembros a los expresidentes chilenos Ricardo Lagos y Michelle Bachellet; el expresidente brasileño Fernando Henrique Cardoso; el expresidente mexicano Ernesto Zedillo; la presidenta de la CEPAL, Alicia Bárcena y el expresidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Enrique Iglesias; así como varios estadounidenses que han trabajado para la Casa Blanca y el Banco Mundial, entre ellos el malogrado intelectual Francis Fukuyama.

El Departamento de China y Latinoamérica del Diálogo Interamericano, dirigido por Margaret Myers, incluye al embajador chino ante la OEA; varios miembros de la Academia China de Ciencias Sociales, entre ellos el renombrado Sun Hongbo; y académicos latinoamericanos que suelen coincidir con la línea de pensamiento del gobierno chino, como el argentino Jorge Malena y el mexicano Enrique Dussel Peters.

El último trabajo de Ellis se inspira en la reciente reunión convocada el pasado 6 de marzo en Beijing por el director general para Latinoamérica del Ministerio de Relaciones Exteriores, Yang Wanming, a la que asistieron representantes del Diálogo Interamericano, el Consejo de las Américas, las universidades George Washington y Johns Hopkins, el Departamento de Estado y la delegación china ante la Organización de Estados Americanos (OEA).

Ellis remarca que la primera reunión entre las principales potencias mundiales para tratar el caso Latinoamérica se dio en el 2006, cuando el Secretario para Asuntos Occidentales, Thomas Shannon viajó a Beijing para reunirse con el entonces jefe para Latinoamérica de la Cancillería china, Zeng Gang (quien luego sería embajador en Argentina y actualmente lo es en México). Según Ellis “el triángulo” más que una seria construcción académica, tiene una validez intuitiva, basada en que más allá de su interés en la región, China comprende las reacciones que su avance puede generar en el gobierno y las corporaciones estadounidenses.

El autor señala que si bien el concepto de triángulo puede ser atractivo tanto para China como para Estados Unidos, no lo es tanto para Latinoamérica, que al empezar a entender las desventajas que implican una relación tan estrecha con China, se enfoca más hacia un mundo multipolar. Además, choca con la dificultad de definir a Latinoamérica como un actor único. En este excelente ensayo, que hace una síntesis de las respectivas relaciones que tiene cada uno de los tres con los otros dos, Ellis identifica tres objeciones básicas a este concepto: La primera es la presencia de otros actores: India, Rusia, Irán, Europa; la segunda es que Latinoamérica no representa una unidad; y la tercera es que claramente esta definición triangular representa una visión neocolonialista. 

Dentro de este análisis dedicado al triángulo China-EEUU-Latinoamérica, Ellis desliza esta frase: “debido a que la relación con Estados Unidos es primordial para China, ésta se mueve cautelosamente en Latinoamérica. Esto puede verse, en cierta medida, como un reconocimiento de que la región forma parte de la zona de influencia de Estados Unidos y refleja el deseo chino de que Estados Unidos trate a Asia como zona de influencia china.”  Si bien Ellis no desarrolla la idea, está claro que no se refiere a India ni a Rusia cuando dice Asia, sino que se refiere al Mar del Sur, actualmente una de las zonas más calientes del planeta desde que el año pasado Obama decidiera empezar a abrirse de la fracasada política en Irak y Afganistán para concentrarse en apoyar sus intereses petroleros en la zona oceánica rodeada por Vietnam, Filipinas, Tailandia y Malasia y que podría tener tanto petróleo como Alaska y tanto gas como el Golfo de México. Además, por allí circula un tercio de la mercadería mundial que viaja por mar.

En los últimos tres años hubo veintitrés conflictos entre China y los otros países que bordean el Mar del Sur, siendo el último el actual con Filipinas, que se encuentra realizando maniobras militares conjuntas con Estados Unidos. En esta nueva zona caliente ya están trabajando Exxon, British Petroleum, Chevron y Shell, a las que –según CNN- el gobierno chino amenazó con echar de China si no suspenden sus actividades. Tras el derrame provocado en el Golfo de México, British Petroleum vendió su participación off shore en Vietnam y salió de la zona.

El trueque que estaría incentivando China no parece tener mucho atractivo para Estados Unidos. La verdad es que USA no necesita la mayoría de las commodities que produce Latinoamérica. En el caso del petróleo, que Venezuela cada vez le vende más a China y menos a Estados Unidos, tampoco parece importarle demasiado (tal vez sea porque –al contrario de lo que muchos creen- las petroleras americanas explotan petróleo en la tierra de Simón Bolívar). Por otro lado, la prosperidad latinoamericana (más concretamente sudamericana) gracias al comercio con china, ha repercutido en el consumo de productos que -en gran parte- son de marcas estadounidenses.

Estados Unidos parece no tener problemas respecto al avance chino en la región. Mientras que para China la zona del Mar del Sur es estratégicamente imprescindible para poder librarse de la dependencia que tiene actualmente con los países petroleros árabes. Aparentemente China va a tener que ofrecer algo más para que la oferta luzca atractiva.  



Repsol YPF - China (2º parte)


Todo parece indicar que empresas chinas se harán cargo de explotar las zonas petroleras que hasta ahora están en manos de Repsol. Así lo sugirió el pasado martes, el hombre más poderoso de la Argentina, mano derecha del expresidente Néstor Kirchner desde el comienzo de su carrera política, actual ministro de Planificación y flamante interventor de YPF, Julio de Vido.

El superministro dijo que sería Sinopec la encargada de invertir US$ 10.000 millones en el recientemente descubierto yacimiento de Vaca Muerta, que según el Departamento de Estado estadounidense contiene uno de las tres reservas de hidrocarburos más grandes del planeta. El miércoles pasado, el Financial Times titulaba Repsol/YPF – the Chinese connection;  El Mundo de España: Una empresa china podría sustituir a Repsol en la petrolera YPF y también los medios argentinos anunciaron lo que habíamos predicho. Si bien de Vido habló de Sinopec, aún creo que Cnooc tiene más chances de ser la elegida, porque es socia del hombre más rico del país: Carlos Bulgheroni. Aunque lo más probable es que finalmente ambas participen en distintos emprendimientos. Sinopec y Cnooc son dos de las tres hermanas petroleras chinas. La mayor, la China National Petroleum Corporation, aún no tiene inversiones en el país. Entre las tres controlan cerca del 20% del mercado mundial de hidrocarburos.

 Mientras tanto, en Argentina continúa el proceso de expropiación, que ya fue aprobado por la Cámara de Senadores y está siendo estudiado por los diputados. Por su parte el gobierno español -que tijera en mano va recortando presupuesto en salud, educación y cultura- se esmera en la defensa de los intereses de la multinacional Repsol. El apoyo de Europa a España fue claro esta semana, en la que una delegación de la Unión Europea canceló un viaje programado a Buenos Aires y el viernes el Parlamento Europeo propuso quitarle las ventajas arancelarias a la Argentina. Y, como era de esperarse, fue Inglaterra el país que más enfáticamente defendió la postura de Repsol (aunque pensando en las Islas Malvinas). El apoyo de Estados Unidos es menos claro. Hillary Clinton fue ambigua al manifestarse sobre el tema, aún cuando el canciller español le solicitó personalmente su apoyo.

Tanto la solidaridad de la UE como la ambivalencia de  EEUU no pueden sorprendernos. Al apoyar a Repsol, Europa no sólo apoya a una empresa española, apoya a una empresa europea, ya que a través del exitoso plan ideado por Felipe González a fines de los años 80, España ha sido la encargada de canalizar fondos europeos a Latinoamérica, a través de multinacionales que hasta ese momento eran empresas intrascendentes o inexistentes. Las que actualmente consideramos multinacionales españolas tienen también capitales ingleses, franceses e italianos. Mientras que si bien Estados Unidos es un tradicional socio de Europa, se trata de un país que piensa más en el futuro que en el pasado. Y el futuro es la sociedad entre Estados Unidos y China.

Es indudable que Argentina hizo un movimiento temerario en un momento en que la corporación petrolera internacional pretende una vez más jugar con el destino de la humanidad toda, aumentando el precio de la materia prima de los combustibles cuando la globalización pasa por su mayor crisis, y provocando así un efecto combinado e inédito de inflación y recesión a nivel mundial, afectando claramente a las clases trabajadoras del planeta. 


Haciendo un repaso por las guerras de los últimos años, tenemos Irán-Irak, Irak-Kuwait-EEUU. Aliados-Irak, Aliados-Afganistán, Libia, Sudán, Siria. Hidrocarburos por donde se mire. En este proceso el precio del petróleo no ha hecho más que aumentar desde los US$ 8.00 en 1998 hasta los US$ 120 en 2012 (llegando a un pico de US$ 140 antes del comienzo de la crisis del 2008).

El ex secretario general de la OTAN, Javier Solana, el español que más claramente representa los intereses de las corporaciones occidentales y ex miembro del equipo que en nombre de la “comunidad internacional” negocia con Irán límites en el desarrollo de su energía nuclear, escribió el pasado jueves un artículo titulado ¿La última oportunidad para Irán? En él explica que Israel quiere atacar Irán antes de que pueda desarrollar armas atómicas mientras Obama pretende calmar a los israelíes al menos hasta después de las elecciones. Actualmente se está realizando una nueva ronda de negociaciones -que se piensa serán las últimas- entre el Consejo de Seguridad e Irán para convencerlo de que desista del programa de enriquecimiento de uranio. Pero las cosas no hacen más que complicarse. Las sanciones internacionales han provocado una fuerte devaluación de la moneda e inflación en Irán, donde el Presidente Ahmadinejad además de enfrentar a occidente e Israel debe contener al fanático ayatolá Khamenei.

Si finalmente Israel ataca a Irán el precio del petróleo se elevaría hasta niveles nunca antes conocidos provocando un inmediato  desastre en todos los países importadores de hidrocarburos. China sería seriamente afectada ya que depende en gran parte del petróleo del Golfo Pérsico. En este contexto, la decisión argentina no puede ser más acertada. El discurso del gobierno español, inglés, mexicano y del mismo Banco Mundial, en el sentido de que se están violando garantías jurídicas y que esto afectará las inversiones extranjeras del país, le importa poco a los gobernantes argentinos porque ya sabe quién vendrá a invertir. Y menos le importa a China, el único país capaz de afectar seriamente la economía argentina, si se lo propone.

lunes, 16 de abril de 2012

YPF: China desplaza a Espàña en Argentina


Como si fueran pocos los problemas internos que confronta España, Repsol -la segunda empresa más grande de la península ibérica- está empezando a perder su mejor negocio, YPF, que en el último año le aportó más de la mitad de sus ganancias. En lo que un analista afecto a las teorías conspirativas podría calificar como un maquiavélico plan pergeñado entre el gobierno de Argentina y la China National Oil Offshore Corporation (Cnooc), la provincias petroleras argentinas le han quitado a Repsol el 30% de las concesiones por no haber realizado inversiones necesarias para mantener la producción nacional de hidrocarburos. Si vemos el lado positivo: políticos de la oposición española y la misma Unión Europea, se unen para defender sus intereses comerciales más allá de sus fronteras y advierten duramente a la Argentina. Sin embargo, un país jaqueado y un continente en decadencia, tendrán que dar dura batalla para contrarrestar la teoría de la evolución.

Está claro que en el negocio del petróleo no hay cándidos ni románticos. Tal vez se hayan manejado ciertos códigos éticos entre los inescrupulosos empresarios que se dedican a esta actividad desde fines del siglo XIX y los líderes políticos que responden a unos u otros intereses. Si así fue en algún momento, la aparición de China ha transformado definitivamente el mapa diseñado y rediseñado a placer por las gigantes de siempre, conocidas en algún momento como “las siete hermanas”.

Hoy en día se necesitan gigantescas inversiones para explotar nuevos pozos, debido a que son offshore o requieren de técnicas especiales de perforado. Una de las razones por las cuales el precio del petróleo se mantiene tan alto en medio de la crisis internacional es que las petroleras nos quieren hacer pagar por adelantado el costo de estas nuevas inversiones. Las empresas petroleras chinas son estatales y su gran ventaja es que China tiene cientos de miles de millones de dólares disponibles.

La historia de Repsol YPF no tiene desperdicio. A principios de los años 90, el gobierno justicialista de Carlos Menem comienza la feria de las privatizaciones. Las grandes empresas del Estado son ofrecidas al mejor postor, que en la mayoría de los casos resulta ser España. La empresa de teléfonos fue dividida en dos y una parte se la llevó Telefónica, Aerolíneas Argentinas quedó en manos de Iberia (sin poner un solo dólar) y en 1998 Repsol se quedaría con el 97% de YPF.

La privatización de YPF, que fue resistida por parte importante del oficialista movimiento justicialista, sólo pudo ser concretada tras el lobby realizado por el entonces gobernador justicialista de Santa Cruz (principal provincia petrolera) y presidente de la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos (Ofephi), Néstor Kirchner, y su esposa, la entonces diputada y actual Presidente Cristina Fernández. A cambio de su apoyo Carlos Menem se comprometió a entregarle 480 millones de dólares por retenciones mal canceladas a la provincia de Santa Cruz. El dinero fue depositado en el Banco de Santa Cruz, que -privatizado por Kirchner- quedó en manos de la familia Eskenazi. Aunque parezca mentira, esos 480 millones se fueron del país a través del Credit Suisse y nunca se supo qué pasó con ellos. Los Eskenazi son los mismos a los que Repsol YPF le vendería 15% de sus acciones, a pedido del Presidente Kirchner en 2007. Y otro 10% más en 2011. En ambos casos, la operación fue realizada con préstamos del Credit Suisse y de la misma Repsol. Sí, así como lo estás leyendo: Repsol le prestó plata a Eskenazi para que le comprara parte de su propia empresa. El resto lo puso el mismo banco que había hecho desaparecer los 480 millones de dólares de Santa Cruz, el Credit Suisse. ¿Por qué Repsol le presta plata al grupo argentino para dejarle el 25% de la empresa que mayores beneficios le aporta? Porque a cambio Kirchner les permitía llevarse del país el 100% de las utilidades.

Del 2006 en adelante Repsol no realizó inversiones en Argentina para aumentar la extracción de petróleo, ya que repartía todos los beneficios entre los accionistas. Si bien tanto especialistas como políticos de la oposición alertaron sobre el peligro de que Argentina pasara de ser exportador a importador de energía, el gobierno (que desde 2003 está en manos de la familia Kirchner) ni siquiera se dignó a responder. En 2011 la importación de combustibles se comió todo el superávit comercial de la Argentina. Y comienza el fin para Repsol en el país.

Está claro que Repsol benefició a sus accionistas y perjudicó a la economía argentina al no realizar inversiones para aumentar su producción. Tan claro, como que lo hizo con aval del gobierno nacional. Tras el primer anuncio de quita de concesiones, Repsol respondió que había descubierto la más grande reserva de crudo del país. Pero empezar a explotarla requiere una inversión parcial de US$ 10.000 millones y total de US$ 25.000 millones, justo en el momento en que el valor de la empresa cayó un 30%.
  
Hasta acá hemos podido constatar las virtudes morales de empresarios, banqueros y líderes políticos. Ahora veremos en qué consiste el plan maquiavélico pergeñado por China y Argentina. 

Argentina se encuentra de pronto sin efectivo disponible en gran parte debido a su déficit energético. Necesita con urgencia recuperar su producción petrolera pero el gobierno no se encuentra en condiciones de presionar a Repsol ya que el país no cuenta con capital ni con tecnología como para suplantarla. Shell está en guerra con el gobierno desde hace años y no tiene intenciones de invertir más en el país. Esso vendió sus activos a la empresa “argentina” Pan American Energy (PAE se divide en 40% Cnooc, 30% British Petroleum y 30% familia Bulgheroni), la única empresa petrolera que está en condiciones de afrontar el reto de hacer lo que Repsol no hizo, gracias a que cuenta con tecnología y financiamiento chino.

Para que el lector entienda de qué estamos hablando, es necesario aclarar que Santa Cruz y Chubut, las dos principales provincias petroleras, se encuentran en el sur del país y frente a sus costas están, casualmente, las Islas Malvinas, en poder de Inglaterra desde hace 180 años. En los alrededores de estas islas los ingleses manejan un importante negocio pesquero, pero en 2010 dos empresas británicas descubrieron interesantes reservas de petróleo en lo que es –excepto para los británicos- el Mar Argentino. Ese mismo año dos petroleras chinas (Cnooc y Sinopec) invirtieron más de US$ 7000 millones en Argentina. Un año antes, la Cnooc había ofrecido US$ 15.000 millones por Repsol. Y también en 2010 la Cnooc pretende quedarse con los activos de British Petroleum (BP) en Argentina por otros US$ 7000 millones. La Cnooc hace la oferta tras el criminal derrame del Golfo de México, que según Obama iba a costarle a BP US$ 20.000 millones. Esta multa iba a generarle a BP un importante desequilibrio financiero y por eso acepta la oferta de Cnooc. Pero finalmente Obama decide ser generoso con la petrolera británica y sólo se le impone una multa de US$ 10.000 millones, así que finalmente BP rechaza la oferta. Por otra parte, la Cnooc es responsable, junto con su socia estadounidense Conoco, del derrame de la Bahía de Bohai, que contaminó una superficie similar a nueve veces el territorio de Singapur. La multa exigida por el gobierno chino fue de US$ 158 millones.   

En 2011 China cambia su embajador en Argentina y llega Yin Henmin, uno de los diplomáticos orientales que más sabe de América Latina, ex embajador en México y Perú. Hombre hiperkinético que cumple funciones de representante comercial, viajando de una provincia a otra, siempre presente en la firma de los innumerables acuerdos que se suceden entre gobernadores argentinos y empresas chinas. Desde su llegada al país, Yin ha insistido -cada vez que tiene oportunidad- en que China apoya a la Argentina en su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas. Por nuestra triste experiencia, sabemos en Argentina que cuando un presidente levanta el estandarte de la soberanía de las Islas Malvinas –como lo hace actualmente la Presidente-, es porque hay algún otro interés encubierto. Estamos empezando a descubrirlo.

En un momento de crisis económica el gobierno argentino juega su carta nacionalista a ultranza estigmatizando a las decadentes monarquías de España y Gran Bretaña, las colonias que históricamente han espoleado su territorio. Pero cómo reemplazar a Repsol. La única en condiciones de hacerlo es la argentina PAE, pero un 30% de la empresa pertenece a capitales británicos, ya que BP se negó a vender. ¿Y cómo se le explica esto a la población cebada de nacionalismo? Hay que encontrar otra solución. El pasado 10 de abril la Cnooc volvió a ofertar por YPF. Esta vez, gracias a la baja de la cotización provocada por la agresiva conducta del gobierno argentino (que se acentúa mientras escribo estas líneas), la oferta fue por 12.000 millones. En 2011 las ganancias de Cnooc fueron de US$ 30.000 millones, lo que representa 2,5 veces la cantidad ofrecida por YPF y el 70% de las reservas internacionales de la República Argentina

El secretario de Estado español para la Unión Europea (UE), Iñigo Méndez de Vigo, comentó el viernes pasado que si finalmente se produce la expropiación de YPF sería una "muy mala noticia para todos, pero también para la Argentina". Y remarcó que "romper las reglas de juego tiene un coste y Argentina se va a convertir en un apestado internacional". Además, por si acaso, también aclaró que entre los inversionistas de YPF “están los americanos”.

Si bien el gobierno argentino cuenta con un aliado de primer nivel, tendrá que apelar a todas sus fuerzas creativas para salir airoso de este embrollo. Si la Cnooc compra YPF, los capitales chinos pasarían a controlar el 60 % del negocio petrolero del país, lo que atenta contra otra de las banderas del gobierno nacional que es la posición antimonopólica. Es por eso que –en concordancia con la política de asociaciones entre empresas chinas y provincias argentinas que estimula el gobierno chino- la Presidente quiere que sean las provincias las que asuman la propiedad de las concesiones que hasta ahora se le han quitado a Repsol y mediante acuerdos la Cnooc ponga el financiamiento y la tecnología para hacerlos producir. Y luego, paso a paso, la petrolera china irá ocupando el espacio que irá dejando vacío Repsol.